Es el momento dulce que acompañamos con unos deliciosos buñuelos tradicionales.

Llega la época del año que se llena de luz, color y aromas. A éstas sensaciones se une los momentos que compartimos con familiares y amigos alrededor de risas y comidas.
Siempre nos quejamos que en estas fechas comemos demasiadas cosas pero es algo a lo que no podemos resistirnos… el dulce olor y sabor de los tradicionales buñuelos.

Remontarnos hasta sus inicios es una ardua tarea ya que, realmente, no se conocen sus inicios.
Algunos relacionan a éste con la derivación de la palabra “puñuelo” que era como una bola de masa que los romanos hacían. Otros, sin embargo, creen que su origen procede el francés “beignet”. Pero como sabemos que buena parte de los dulces de tradición tienen origen árabe, podemos quedarnos con esta procedencia en la historia de los buñuelos.

Tras mucho indagar parece que en España existen recetas de buñuelos desde el siglo XVI y se atañe a un postre de los árabes que se encontraban alojados en Granada y que era una masa que se freía en aceite y después se bañaba en miel hirviendo.

¿Porque se llaman buñuelos de viento?

Se llaman buñuelos de viento porque la masa, al freírla, duplica prácticamente su volumen y por dentro parece que se rellenan de “aire”. Y con ello podemos rellenarlos de los sabores que queramos.

Actualmente se pueden elaborar buñuelos de distintas formas y con distintas variantes, se aromatizan con limón, canela, vainilla…

Nosotros os ofrecemos esta receta para elaborar en estas fechas. ¿Os animáis?

Ingredientes:

  • 125 gramos de harina
  • 250 ml de agua
  • 30 gramos de mantequilla
  • 40 gramos de azúcar
  • azúcar de vainilla o canela
  • 4 huevos
  • la piel rallada de medio limón
  • una pizca de sal
  • aceite para freír

Elaboración:

 

Poner en un cazo al fuego el agua, la mantequilla, el azúcar, la ralladura de limón y una pizca de sal.
Llévalo a ebullición y cuando empiece a hervir, vierte la harina y mueve hasta que la masa con una cuchara de madera hasta que la masa no se pegue a las paredes del cazo.

Retiramos y dejamos enfriar. Ahora vamos incorporando los huevos uno a uno y mezclamos.
Deja reposar la masa durante 2 horas para que coja consistencia.

Pasado este tiempo, pon una sartén con abundante aceite a fuego suave, ve añadiendo cucharaditas de masa poco a poco, la masa se inflará y necesitará más espacio para no pegarse entre ellas por lo que te aconsejamos que no pongas muchas a la vez.
Dales la vuelta para que se doren por todos lados.
Retíra los buñuelos depositándolos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite, posteriormente pasa los buñuelos a un plato para espolvorearles azúcar, puede ser azúcar glass.

Cuando estén hechos, colócalos sobre un papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Coloca los buñuelos en una fuente y espolvoréalos con azúcar glass.
Los buñuelos se pueden tomar templados o fríos y además se pueden rellenar de crema o mermelada en su interior.

¡Un placer para los más golosos!